Así también, el mapa es una de las formas más antigua en que los grupos humanos han pretendido evitar el olvido del ser,
esto es, el suelo donde juegan, trabajan, se divierten, hablan y sueñan. Quizás parezca esto pura ficción, pero los
hombres que nunca se preocuparon por las figuras de la tierra jamás quisieron ver el mañana.
En efecto, la geografía, entendida como el estudio de las figuras de la Tierra, es “la leyenda y la historia misma” del
acontecimiento humano, de búsqueda y elaboración de formas políticas, en donde se expresa la conexión causal o
aventurada entre hechos sociales.
En los símbolos y signos de un mapa, llamados pictogramas, hay política, luchas de clases, descubrimientos,
colonización y conquista. De ahí que en el mapa encontremos: caos y orden, paz y guerra, civilización y barbarie,
estado de naturaleza y contrato. Se podría pensar que la geografía es ciencia y mito al mismo tiempo.
Al mirar un mapa vemos cómo unas figuras ingenuas nos ponen frente a detalles puntuales que el cartógrafo comunica.
Estas figuras irregulares predicen cómo se está expandiendo la civilización en una región junto a sus piratas,
letrados y punteros.
Los mapas nombran. Bautizan territorios vírgenes que luego darán razón social a sus habitantes.
Los mapas, al igual que los fractales, no son otra cosa que objetos artísticos, forzosamente reducidos respecto a lo
que representan. Todo mapa nos aproxima a la historia del grabado, al deseo de saber, a lo infinito y lo finito.
El mapa o el fractal es hoy una técnica de Estado, cuyo escenario es la imagen del televisor. Lo mediático es el
testigo vivo de las invasiones globales y de las reacciones locales.
La geografía es imagen de lo irregular. La Tierra no es una esfera lisa. Por eso, la geografía es una hazaña del
pensamiento complejo.
El cartógrafo es un artista, porque le da lenguaje a los pasos del hombre sobre la tierra sin nombres.
Un poco de historia
Los primeros mapas impresos aparecieron grabados sobre cobre. Fueron los del libro del griego Claudio Ptolomeo del
año 1478.
El grabado en cobre y la xilografía fueron los únicos procedimientos hasta mediados del siglo XIX.
En 1840 la litografía revolucionó la reproducción de mapas, permitiendo sombras y colores directamente por mano del
artista.
La tipografía corriente fue el procedimiento más económico, aunque con menor nitidez.
(Manuel Selva, Catálogo de la Mapoteca, 1949).