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La noción de lo infinito es algo difícil de entender en toda su magnitud,
porque no es un número, tampoco es algo que podamos ver, tocar y muchas veces
creer. Una manera de lograr ver lo infinito sería al colocar dos espejos
enfrentados. Luego, si nos colocamos en medio y miramos a uno de ellos,
veremos una serie de repeticiones de una misma imagen, por ejemplo, un lápiz.
En efecto, la imagen reflejada del lápiz se va curvando hasta perderse en
lo infinito. Pero, si nos colocáramos detrás de un espejo que permita ver
a través suyo y colocáramos enfrente otro espejo, ¿qué veríamos?…
Ver lo fractal es ver lo infinito
Tomemos un triángulo (figura 1) y dividámoslo en cuatro triángulos iguales;
luego extraigamos el triangulito del centro (figura 2). Repitamos la misma
operación en cada uno de los triángulos obtenidos (figura 3), y así
infinitamente (figura 4). Conseguiremos de este modo una imagen que refleja
un devenir incesante (figura 5).
Según la figura 5, podemos ver cómo los
fractales
1
son fruto de la inteligencia de matemáticos que, mediante dibujos,
fórmulas, desarrollos y abstracciones, crearon una manera diferente
de ver lo infinito en la realidad, o lo que es igual: simular lo infinito
en lo finito.
Lo fractal emerge así como una amenaza al status quo de la geometría
clásica, porque ofrece un marco donde se visualiza el caos.
Los fractales están compuestos por un conjunto de formas que, generadas
normalmente por un proceso de repetición, se caracterizan por tener
detalle a toda escala y longitud infinita.
En conclusión, mediante la inteligencia de las formas fractales logramos
una aproximación estética a lo infinito para comprender el desorden.
Se trata de una estética capaz de hablar de aquello que las ciencias
clásicas no pudieron definir:
la belleza de lo que no tiene ley.
Una parte del objeto fractal es una versión más pequeña de
la repetición anterior.
Podemos afirmar entonces que nuestra relación con la realidad no es causal
sino más bien casual. ¿Es posible imaginar
lo infinito en acto
con las formas clásicas de la geometría euclidiana?
Pie de página
1 — Del latín fractus:
irregular, quebrado, escindido, roto.
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Temperley, 31 de diciembre de 2004
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