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Mi tesis doctoral


(1)Los sintomas son aquellas cosas que nos pasan y las sentimos de muchas maneras

(2) Por eso es necesario horadar sobre la inteligencia del sintoma.

(3) El conocimiento del sintoma es útil y agradable. Pero también produce angustia.

• La angustia que sentimos no es otra cosa que la crisis que producen los sintomas.
• Podemos decir que hay un sintoma que es el fundamental.
• Este no es otro que la angustia.

(4) Silogismo

Premisa mayor: Los síntomas producen una crisis que se manifiesta como angustia.

Premisa menor: Existe un síntoma que es fundamental.

Conclusión: El síntoma fundamental es la angustia.

(5) Silogismo aristotélico (Forma Barbara – AAA)
Premisa mayor:

Todos los estados producidos por los síntomas son angustia.
(M → P)

Premisa menor:

El síntoma fundamental produce ese estado.
(S → M)

Conclusión:

El síntoma fundamental es angustia.
(S → P)

(6) Este silogismo nos ubica efectivamente en la zona fractal del alma humana más conocida como el fondo de nuestro ser-ahí (dasein), el mundo psi (psiquis), la vida anímica (animus). La psiquis sería esa parte irregular de nosotros que no vemos, pero sentimos como lo más propio; es decir,lo más particular que habita en nosotros y hace la diferencia..

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Balanza de la Justicia
Todo synthome es el fonema de la inteligencia, según la enseñanza de Santo Tomás de Aquino.

Todo síntoma es synthome.

Por lo tanto, todo síntoma es el fonema de la inteligencia; dicho de otro modo, cuando hablamos de síntoma, mentamos la tesis de la Summa Theologiae del Doctor Angelicus.

  (8) La tesis “el fin del entendimiento es Dios” aparece explícitamente formulada por Santo Tomás en varios lugares de la Summa Theologiae. No es una frase única textual, pero sí una doctrina central repetida en distintos artículos.

Aquí están los lugares exactos donde Santo Tomás sostiene la idea:

✅ 1. Summa Theologiae, I, q.12, a.1 Santo Tomás afirma que el entendimiento creado tiende por naturaleza a conocer su causa primera, y que su perfección última consiste en la visión de Dios.

“Ultimus hominis finis est videre Deum per essentiam.”
“El fin último del hombre es ver a Dios en su esencia.”

Esta es la expresión doctrinal más directa:
el fin del entendimiento es Dios
en cuanto conocido por visión.

2. Summa Theologiae, I-II, q.3, a.8 Tratando sobre la bienaventuranza, dice que el fin del hombre consiste en un acto de la inteligencia cuyo objeto único y suficiente es Dios.

“Beatitudo hominis consistit in actu intellectus;
et obiectum proprium intellectus est verum;
ultimus autem finis est ipsa prima veritas, scilicet Deus.”

“La bienaventuranza del hombre consiste en un acto del entendimiento;
y el objeto propio del entendimiento es la verdad;
y el fin último es la Primera Verdad misma, esto es, Dios.”

Aquí se formula con claridad escolástica:
el entendimiento, al buscar la verdad,
tiende a la Primera Verdad: Dios.

3. Summa Theologiae, I, q.44, a.4 Hablando de la causa final:

“Omnia ordinantur in Deum sicut in ultimum finem.”
“Todas las cosas se ordenan a Dios como a su fin último.”

    Aplicado explícitamente al entendimiento, implica que su acto más perfecto se ordena a Dios.


4. Summa contra Gentiles, III, cap. 25
Santo Tomás expone de modo explícito que el entendimiento humano alcanza su fin último al conocer a Dios.

“Cognoscere Deum intelligendo est ultimus finis
cuiuslibet intellectualis substantiae.”

“Conocer a Dios mediante el entendimiento es el fin último
de toda sustancia intelectual.”

En el mismo capítulo, Santo Tomás desarrolla la tesis:

“Intelligendo pertingit intellectus humanus ad Deum sicut ad finem.”
“El entendimiento humano, al entender, llega a Dios como a su fin.”

Estas afirmaciones articulan la equivalencia doctrinal clásica:

Finis intellectus est Deus
(el fin del entendimiento es Dios)

y muestran que esta doctrina no es solo teleológica, sino metafísica: el acto del entender, por su propia forma, tiende a la Primera Verdad.


📌 Síntesis

El Doctor Angelicus sostiene que:

  • El entendimiento humano tiene por objeto la verdad.
  • La verdad última y plena es Dios, prima veritas.
  • Por lo tanto, el fin natural y sobrenatural del entendimiento es conocer a Dios, ya sea:
    • naturalmente, como causa primera,
    • sobrenaturalmente, en la visión beatífica.

En lenguaje aristotélico-tomista:   finis intellectus est Deus 


  (9) Todas estas observaciones se relacionan con la psicopatología, que es la ciencia que estudia la vida psíquica dañada, es decir, los sintomas, vale decir, sufriente. Ahora bien, ¿en qué se diferencia del Synthome? ¿Cuál es la diferencia entre psicología y psicopatología? Básicamente, en que la psicología estudia la subjetividad donde encontramos los sintomas sin depender estos de lo normal o patológico objetivo. En cambio, la psicopatología se presenta como aliada de la medicina psiquiátrica.

  (10) Etimológicamente psicología y psicopatología derivan de las mismas voces griegas: "psique" que significa alma; y "pathos": sufrimiento, enfermedad, y "logos": conocimiento. Ahora bien, cuando empleamos estos conceptos en torno de la inteligencia del sintoma, nos acercamos a la noción de salud mental.

  (11) Así, por ejemplo, para aproximarnos a una idea representativa de la “inteligencia del síntoma”, podemos remontarnos al siglo XIX, concretamente al período comprendido entre 1812 y 1819. En esos años, el pintor Francisco de Goya incorpora en su obra imágenes y temas profundamente inquietantes, como en El manicomio, donde se anticipa con una mirada crítica y penetrante al topico de la locura, el sufrimiento y la condición humana.

  (12) Esta pintura muestra las entrañas de un instituto mental, quizás el asilo de Zaragoza que -se sabe- Goya visitó en su juventud, y sus residentes. La "Casa de locos" captura un momento imbuido de energía frenética: las formas retorcidas de pacientes en varios estados de desnudez que se retiran a la oscuridad de una habitación segura, produciendo un efecto inquietante en el espectador.

Casa de locos, de Goya


  (13) Lo mismo puede observarse en la serie de las “Monomanías” de Théodore Géricault. El hombre melancólico, uno de sus retratos de enfermos mentales del siglo XIX, constituye una de las obras más significativas para comprender la relación entre arte, locura y saber médico. En ella se conjugan la sensibilidad artística y la incipiente mirada clínica, revelando cómo el arte puede captar dimensiones del sufrimiento psíquico que la ciencia apenas comenzaba a conceptualizar.

Homo melancólico

Lic. Gustavo Ricardo Rodríguez
Psicología UBA
Filosofía USAL
Investigador IIPC/USAL

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