1) ¿Para qué sirve la crítica? Sirve en esta vida para derrumbar creencias.
Estas creencias o supuestos, escenas cotidianas que nos han sostenido y ayudado, se
cristalizan en la psiquis por inercia, seguridad o tradición.
Cuando no se pone en cuestión ese sustrato primario, opera a diario como discurso
natural en frases hechas o cliches: “es lo que hay”, “todo pasa por algo”, “es así”, en
lugar de abrir la posibilidad de pensar algo nuevo.
2) Crítica es capacidad de juicio. Crítica es capacidad de juicio. Implica un descentramiento del sujeto, porque le
permite derribar la cristalización de las producciones del lenguaje que lo han
formado por otros.
En el plano institucional, esto se ve cuando se naturalizan formas de hablar vacías
pero “correctas”: comunicados, fórmulas y enunciados que simulan acción sin decir
nada verificable:
-
"Estamos comprometidos con brindar el mejor servicio a nuestros clientes."
(frase estándar, sin decir qué hacen ni cómo lo garantizan)
-
"Lamentamos cualquier inconveniente que esta situación haya podido ocasionar."
(forma impersonal de pedir disculpas, sin asumir responsabilidad concreta)
-
"Nos encontramos trabajando para ofrecer una pronta solución."
(da la sensación de acción, pero sin detalles reales sobre qué están haciendo)
-
"Su consulta es muy importante para nosotros."
(frase automática en call centers, sin personalización)
-
"Reafirmamos nuestro compromiso con la calidad y la excelencia."
(grandes valores nombrados sin ejemplo real)
-
"Tomaremos las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir."
(promesa de corrección futura sin detalles)
-
"En el marco de nuestro plan estratégico de innovación y mejora continua..."
(expresión técnica que oculta si realmente hay un cambio o solo un maquillaje institucional)
Según este breve listado, los discursos institucionales, al no poder ser criticados, nos dañan: nos hacen perder o absorben nuestra energía física, a partir de ello, nos enfermamos, nos corrompen.
3) ¿Es poder sin autoridad?
La utilidad de la crítica es interrogar el monumento, romper esquemas,
desenmascarar el modelo que somos nosotros mismos pero que otro dictaminó.
También socava los fundamentos que nos han condenado al sufrimiento: los cuidados
primarios, las primeras voces, las matrices que nos hicieron ser.
Cuestionar eso suele ser angustioso y doloroso, pero sigue siendo necesario si se
quiere abrir una salida.
4) ¿El poder sin autoridad? El fenómeno del poder sin autoridad aparece cuando alguien interviene sobre otros
sin un título o una investidura formal que legitime ese poder.
Crítica es un hábitus en sentido operativo: al discernir, cuestionar o simplemente
pensar, separa, abre grietas y desnaturaliza lo dado.
No es poder instituido como el de un jefe, un juez o un soberano, sino poder de
pensamiento.