"La inteligencia ciega destruye los conjuntos y las totalidades,
aísla todos sus objetos de sus ambientes."
Edgar Morin denomina inteligencia ciega a una forma de pensamiento
que, aun siendo racional y científica, pierde de vista las relaciones
que constituyen la complejidad de lo real.
La cuestión no consiste en preguntarse cuánto sabemos, sino cómo
organizamos aquello que sabemos. Un conocimiento extremadamente
desarrollado puede producir formas sofisticadas de ceguera cuando
reduce la realidad a fragmentos aislados.
¿Es posible que una inteligencia altamente desarrollada
sea incapaz de comprender la complejidad de aquello que estudia?
Tesis
La inteligencia ciega surge cuando el conocimiento fragmenta la
realidad hasta el punto de perder las relaciones que le dan sentido.
Tanto el sentido común como la especialización excesiva pueden
producir esta forma de ceguera. Frente a ella, la inteligencia
lúcida busca comprender simultáneamente las partes y el todo.
¿Qué es la inteligencia ciega?
La ciencia moderna alcanzó logros extraordinarios gracias al análisis,
la clasificación y la especialización. Sin embargo, esos mismos
procedimientos pueden generar una visión fragmentaria del mundo.
Cuando un fenómeno es separado de su contexto, de sus relaciones y de
su historia, deja de ser comprendido plenamente.
La inteligencia ciega separa lo que está unido y aísla aquello que
sólo existe en relación con otras cosas.
¿Por qué la inteligencia puede volverse ciega?
Morin atribuye este problema al paradigma de simplificación.
Analizar es necesario; reducir toda comprensión al análisis no lo es.
La especialización permite profundizar el conocimiento, pero también
puede impedir la comprensión de los vínculos que conectan las partes
con el conjunto.
El especialista corre el riesgo de saber cada vez más acerca de cada
vez menos.
Inteligencia ciega y sentido común
A primera vista parecen fenómenos opuestos. El sentido común surge de
la experiencia cotidiana; la inteligencia ciega, del conocimiento
especializado.
Sin embargo, ambos comparten una misma tendencia: transformar una
visión parcial en una explicación total.
El sentido común simplifica por costumbre; la inteligencia ciega
simplifica por método.
El primero suele afirmar que algo es verdadero porque siempre fue
evidente. La segunda considera que algo es verdadero porque encaja
perfectamente dentro de una disciplina particular.
¿Qué pierde de vista la inteligencia ciega?
- El contexto.
- Las interacciones.
- Las retroacciones.
- La incertidumbre.
- La relación entre observador y observado.
- La relación entre las partes y el todo.
La complejidad desaparece cuando los elementos son estudiados como si
existieran de manera independiente.
La inteligencia lúcida
Frente a la inteligencia ciega, Morin propone una inteligencia capaz
de reconocer simultáneamente la diversidad y la unidad de los
fenómenos.
La inteligencia lúcida no rechaza la ciencia ni el análisis; los
integra dentro de una comprensión más amplia.
La lucidez no consiste en acumular conocimientos sino en comprender
las relaciones que los vinculan.
Reconoce que todo conocimiento es parcial y que la realidad siempre
es más rica que cualquier explicación aislada.
El conocimiento del conocimiento
Uno de los aportes fundamentales de Morin consiste en afirmar que el
conocimiento debe reflexionar sobre sí mismo.
No basta con estudiar el mundo; también es necesario estudiar los
modos mediante los cuales construimos nuestras representaciones del
mundo.
El conocimiento del conocimiento constituye una exigencia permanente
de lucidez.
Conclusión fractal
La inteligencia ciega y el sentido común representan dos formas
distintas de simplificación.
Una nace de la costumbre; la otra de la especialización. Ambas corren
el riesgo de confundir una parte de la realidad con la realidad
entera.
La inteligencia lúcida reconoce que cada fenómeno forma parte de una
red de relaciones más amplia. Comprende que el conocimiento avanza
cuando logra articular aquello que previamente aparecía separado.
En este movimiento, el todo está en la parte y la parte está en el
todo. Comprender significa entonces relacionar, contextualizar y
pensar la complejidad sin reducirla.
Bibliografía
Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona:
Gedisa, 1994.
Morin, Edgar. El Método I: La naturaleza de la naturaleza.
Madrid: Cátedra, 1981.
Morin, Edgar. El Método III: El conocimiento del conocimiento.
Madrid: Cátedra, 1988.
Morin, Edgar. Ciencia con conciencia. Barcelona: Anthropos,
1984.
Morin, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del
futuro. París: UNESCO, 1999.