Cyberfractal |
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Abuso de poder y violencia psíquicaDesde una perspectiva psicoanalítica, esta dinámica cruel puede entenderse como un intento de responder a una demanda imposible del Otro: el sujeto actúa como si pudiera satisfacer aquello que el Otro desea, quedando atrapado en una relación donde el sacrificio, es decir el dolor hacia lo interior, reemplaza al reconocimiento. El costo de este sacricio no siempre es visible. Se inscribe en el cuerpo, en el silencio, en la vergüenza, en la angustia y en el progresivo deterioro de la autoestima. Quienes viven en condiciones de vulnerabilidad —por necesidad económica, precariedad laboral o historias personales marcadas por la dependencia— suelen quedar especialmente expuestos a estas prácticas. Muchos ceden para conservar su empleo; otros resisten pagando un alto precio psíquico. Pero el cuerpo va recordar de alguna manera aquello que las palabras no alcanzaron a decir. Todos conocemos este fenómeno directa o indirectamente (que es más directo todavía), ya sea porque lo hemos vivido, lo hemos presenciado, visto o alguien cercano nos lo ha relatado. Sin embargo, la crueldad posee una extraordinaria capacidad para ocultarse. Se presenta como eficiencia, disciplina, liderazgo, exigencia profesional o cumplimiento de objetivos. (-¿Quién va a sopechar de quien te dá de comer...?). Se ampara en lo aparentemente justo, en lo legal y en aquello que la organización considera normal. Eso es, precisamente, lo tóxico: una forma cotidiana de violencia que corroe lentamente la vida psíquica, erosiona la dignidad de las personas y debilita el lazo social. Y como en una inversión del Sermón de la Montaña, parece imponerse un nuevo orden: "Felices ustedes cuando sean abusados, humillados, acosados o explotados, porque así demostrarán su compromiso con la organización". Allí donde el sufrimiento se convierte en una condición de pertenencia, el trabajo deja de humanizar para transformarse en un verdadero infierno cotidiano.
Río de la Plata, Pascuas 2025.
Fallecimiento del Papa Francisco
Gustavo Ricardo Rodríguez Lic. en Filosofía – USAL Lic. en Psicología – UBA Psicoanalista Investigador IIPC/USAL | ||||||||||||||