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La lingüística



Según Roland Barthes, la semiología nace de la lingüística.

La lingüística
Ciencia que aporta los conceptos fundamentales como signo, significación, significante, significado, sistema, valor; disciplina fundante para la semiología (Barthes, Elementos de semiología).

Para Roland Barthes, la lingüística como estudio del lenguaje es el modelo para tener aproximación de cómo se produce efecto de sentido en la cultura. A partir de F. Saussure, Barthes sostiene que la semiología —la ciencia de los signos— se apoya en la lingüística, ya que todo sistema significante necesita del lenguaje para existir e interpretarse.

Desde esta perspectiva, el sentido no es natural ni inmediato como hacen los cultos y religiones sino una construcción simbólica.

Los signos no reflejan la realidad, sino que la organizan. La semiología analiza estos procesos en imágenes, medios, publicidad y redes sociales.

El concepto central de Barthes es el mito. El mito es un sistema de significación de segundo orden: un signo ya constituido se convierte en significante de un nuevo sentido cuya función es naturalizar o cristalizar lo histórico, haciendo pasar lo cultural por evidente.

¿Qué es un sistema de significación de primer y segundo orden?

Son conceptos de la semiótica que permiten explicar cómo los signos no solo producen un significado inmediato, sino que también pueden construir sentidos culturales, ideológicos y simbólicos más complejos.

1. Primer orden: la denotación
En un sistema de significación de primer orden, el signo funciona de manera directa, aparentemente objetiva y descriptiva.

Significante: la forma material (una imagen, una palabra, un sonido)
Significado: el concepto básico
Signo = significante + significado

Ejemplo: una foto de una rosa
Significante: la imagen visual
Significado: una flor
Signo: “rosa” como objeto natural

Este nivel corresponde a la denotación: el signo parece limitarse a nombrar o describir algo del mundo.

Esquema:
Primer orden (denotación):
Significante (imagen / palabra “rosa”) + Significado (flor) → Signo del primer orden

2. Segundo orden: la connotación o el mito
En el sistema de significación de segundo orden, el signo completo del primer orden deja de funcionar como signo y pasa a funcionar como significante de un nuevo sistema.

Esquema:
Segundo orden (connotación / mito):
Signo del primer orden → significante → nuevo significado (amor, pasión, romanticismo, sacrificio) → nuevo signo

Siguiendo el ejemplo:

La rosa, que en el primer orden significaba simplemente una flor, podría significar ahora amor, pasión, romanticismo, sacrificio, etc.

Este significado no es natural ni evidente, sino culturalmente construido. Aquí aparece el mito: una significación histórica que se presenta como si fuera natural.

Significante + Significado → Signo (primer orden)
Signo (primer orden) → significante → significado cultural → Signo mítico


Un ejemplo actual puede encontrarse en la publicidad y las redes sociales ligadas al “emprendimiento”. La imagen de una persona joven, trabajando sola con su laptop frente a un paisaje atractivo, funciona en un primer nivel como una escena cotidiana.

En un segundo nivel, esa imagen se convierte en el significante de un mito: el del éxito individual, la libertad y la autosuficiencia.

Este mito oculta las condiciones materiales, económicas y sociales del trabajo contemporáneo y presenta el éxito como resultado exclusivo del esfuerzo personal. La ideología no aparece como un mensaje explícito, sino como una evidencia visual y narrativa que se percibe como natural.

Así, el mito no miente: organiza el sentido de tal modo que una construcción histórica se vuelve incuestionable.

En este punto, la semiología de Barthes se alia con el psicoanálisis al cuestionar la transparencia del lenguaje. Sin embargo, su foco permanece en los discursos sociales y en los mecanismos culturales que producen ideología.

Analizar los signos es, entonces, una forma de crítica cultural: una manera de desmontar las evidencias que estructuran nuestra percepción del mundo.

En conclusión, según Roland Barthes, la lingüística ofrece el modelo clave para entender cómo se produce el sentido en la cultura. Siguiendo a Saussure, sostiene que los significados no son naturales ni inmediatos, sino el resultado de relaciones entre significantes y significados organizadas en sistemas.

La semiología extiende este modelo lingüístico a todos los fenómenos culturales. Barthes distingue un primer nivel de significación (denotación), donde los signos parecen describir simplemente la realidad, y un segundo nivel (mito), donde esos mismos signos se cargan de valores culturales e ideológicos.

El mito funciona como un lenguaje de segundo grado: toma signos ya formados y los usa para presentar como naturales y evidentes sentidos que son históricos y sociales.

En Barthes, el mito no añade un significado al signo: lo desplaza de nivel y lo reutiliza como significante.

Ejemplo cotidiano: el semáforo como sistema de significación

Un ejemplo cotidiano de sistema de significación —en el sentido lingüístico barthesiano— es el semáforo, porque muestra cómo los significantes y significados funcionan en relación, no de manera aislada.

Significantes:

luz roja,
amarilla y
verde


Significados:

Rojo = detenerse
Amarillo = precaución
Verde = avanzar


Ningún color significa algo por sí mismo. Su sentido surge de su posición dentro del sistema y de la diferencia con los otros colores. Esto ilustra el principio lingüístico de Saussure: el significado es relacional y diferencial.

Aplicación al modelo de Barthes

Primer orden (denotación): luces de distintos colores que se encienden en un dispositivo de tránsito.

Segundo orden (connotación / mito): el semáforo como signo de orden social, disciplina, regulación de los cuerpos y obediencia a una autoridad impersonal.

Aquí puede verse cómo un sistema de relaciones significantes produce sentido y cómo ese sentido puede ampliarse culturalmente. El sistema no refleja una necesidad natural, sino una convención social organizada como lenguaje.

Primer orden (denotación):
Significantes (luces roja, amarilla y verde) + Significados (detenerse / precaución / avanzar) → Signo del primer orden

Segundo orden (connotación / mito):
Signo del primer orden → significante → nuevo significado (orden social, disciplina, regulación de los cuerpos, obediencia a una autoridad impersonal), seguridad → nuevo signo

Luces de colores + reglas de tránsito → Signo (primer orden)
Signo (primer orden) → orden / control / normalización → Signo mítico

En el primer orden, el semáforo parece un dispositivo técnico que organiza el tránsito de manera neutral. En el segundo orden, ese mismo signo se convierte en portador de un sentido más amplio: la idea de orden social, disciplina y obediencia regulada, seguridad, que se presenta como necesaria y natural.

Así como la rosa “significa amor” sin que ese sentido parezca impuesto, el semáforo “significa orden” sin que se perciba su carácter histórico y convencional. Ese pasaje es, precisamente, el funcionamiento del mito.

Ejemplo cultural contemporáneo

En redes sociales:

Significantes: “like”, corazón, número de seguidores.
Significados: aprobación, valor, visibilidad, visto.

Estos elementos solo tienen sentido dentro del sistema de la plataforma. Un “like” no vale por sí mismo, sino por su relación con otros signos: la cantidad acumulada, la comparación con otros perfiles y su traducción algorítmica en términos de alcance y visibilidad.

En un primer orden, estos signos parecen simplemente indicar una reacción positiva o una forma de reconocimiento social inmediato.

En un segundo orden, el sistema de signos se reorganiza y produce un mito: el del valor personal medido numéricamente. La visibilidad, el reconocimiento y aun la autoestima aparecen como resultados cuantificables, objetivables y comparables.

Este mito cumple una función ideológica precisa: transforma una convención técnica en una evidencia natural. Parecería que quien “vale más” es quien obtiene más likes, más seguidores o más interacción, como si esos números expresaran directamente cualidades personales.

Al mismo tiempo, este sistema no solo produce sentido, sino que organiza conductas. Los sujetos aprenden a adaptar su discurso, su imagen y su comportamiento a las lógicas de visibilidad de la plataforma, interiorizando criterios de evaluación externos.

De este modo, el mito del reconocimiento se articula con una forma sutil de control: no a través de la prohibición, sino mediante la promesa de visibilidad. La regulación ya no se impone desde fuera, sino que opera desde el deseo de ser visto, aprobado y validado.

Así, como en el caso del semáforo, el sistema parece neutral y técnico, pero en un segundo nivel funciona como un dispositivo cultural que ordena y separa los cuerpos, los tiempos y las formas de expresión en el cyberespacio.

Iconos sociales

Gustavo Ricardo Rodríguez

Licenciado en Filosofía

Facultad de Historia y Letras – USAL

Investigador IIPC/USAL

Derechos reservados – Ley 11.723





 
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