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La necesidad de trabajar
En ocasiones, algo comienza a no funcionar en el trabajo. Surge entonces una demanda: el sufrimiento busca una salida y reclama ser escuchado.
La experiencia clínica pone en contacto con trabajadores que sufren, personas para quienes el trabajo ha dejado de ser una fuente de realización y se ha convertido en un espacio de malestar.
Ese pedido no siempre se dirige al jefe o al capataz. Con frecuencia encuentra un interlocutor en la Filosofía o en la Psicología, desde donde es posible comprender el sentido del sufrimiento y las condiciones que lo producen.
La denuncia alcanza a la Organización Científica del Trabajo cuando administra personas bajo una lógica de presión permanente. El cuerpo responde a esa exigencia continua mediante el estrés, la fatiga y el desgaste emocional.
Allí donde la presión se transforma en una condición cotidiana, emerge el sufrimiento laboral como expresión de la economía psíquica del trabajador.
La demanda que presiona al cuerpo todos los días
Frederick W. Taylor (1856–1915)
«En el pasado el hombre era lo primero; en el futuro, el sistema debe ser lo primero.»
(cf. The Principles of Scientific Management, 1911)
Hugo Münsterberg (1863–1916)
«Nuestro propósito consiste en descubrir el mejor hombre posible para cada trabajo.»
(cf. Psychology and Industrial Efficiency, 1913)
Elton Mayo (1880–1949)
«El deseo de ser reconocido constituye una poderosa fuerza en la conducta humana.»
(cf. The Human Problems of an Industrial Civilization, 1933)
Abraham Maslow (1908–1970)
«Lo que un hombre puede ser, debe ser.»
(cf. Motivation and Personality, 1954)
Frederick Herzberg (1923–2000)
«Si quieres que alguien haga un buen trabajo, dale un buen trabajo para hacer.»
(cf. Work and the Nature of Man, 1966)
Douglas McGregor (1906–1964)
«La capacidad para crear y asumir responsabilidades está ampliamente distribuida entre las personas.»
(cf. The Human Side of Enterprise, 1960)
Christophe Dejours (1949– )
«Trabajar no es solamente producir; es también transformarse a uno mismo.»
(cf. Travail, usure mentale, 1980)
Richard Sennett (1943– )
«Un capitalismo que exige flexibilidad permanente debilita el carácter y erosiona los vínculos duraderos.»
(cf. La corrosión del carácter, 1998)
Byung-Chul Han (1959– )
«El sujeto del rendimiento se explota a sí mismo creyéndose libre.»
(cf. La sociedad del cansancio, 2010)
Simone Weil (1909–1943)
«La organización del trabajo puede herir el alma tanto como el cuerpo.»
(Síntesis de La condición obrera, 1951)
Christophe Dejours (1949– )
El reconocimiento en el trabajo no sólo recompensa el desempeño: sostiene la identidad y preserva la salud mental.
(Síntesis de Trabajo vivo, 2009)
Karl Marx (1818–1883)
La apropiación del trabajo excedente no sólo genera riqueza para el capital, sino que también profundiza la alienación del trabajador respecto de su propia actividad.
(Síntesis de El capital y Manuscritos económico-filosóficos)
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¿Qué son las oficinas de gestión de sujetos? ¿Cuáles son sus principios, sus ventajas y sus desventajas? ¿En qué lugar se inscribe lo siniestro dentro de esta clase de dispositivos? Estas y otras preguntas nos proponemos horadar en las páginas que siguen.
Lejos de ser meras instancias administrativas, las oficinas de gestión de personas pueden entenderse como espacios donde no sólo se tramitan expedientes, sino también donde se producen clasificaciones, diagnósticos y categorías que configuran modos de existencia. Allí, el sujeto deviene registro, dato o perfil; es evaluado, normalizado y, en ocasiones, reducido a la lógica del procedimiento.
Desde una perspectiva crítica, estos dispositivos responden a principios de racionalización, estandarización y control orientados a maximizar la eficiencia y la transparencia. Sin embargo, esa misma lógica puede derivar en procesos de despersonalización.
La promesa de igualdad procedimental convive con la experiencia subjetiva de ser sustituible, mensurable y permanentemente evaluado. Esta tensión no es neutra: produce efectos en la economía psíquica del trabajador.
Es evidente que en la organización del trabajo predominan procesos de racionalización, estandarización y control. Estas formas constituyen manifestaciones de la razón instrumental: una racionalidad que privilegia la eficiencia de los medios por encima de los fines humanos.
En este contexto, la Inteligencia Artificial no sólo automatiza decisiones, sino que redefine al trabajador como un sujeto económico cuantificable. La persona deja de ser considerada un fin en sí misma para convertirse en una matriz de datos, destinados a optimizar la productividad.
Cuando hablamos de efectos en la economía psíquica del trabajador nos referimos al impacto que la organización del trabajo produce sobre la subjetividad. No sólo modifica la conducta laboral, sino también la identidad, la autoestima, el deseo, los vínculos y las formas de afrontar el sufrimiento.
En este sentido, el trabajo se constituye en un espacio de reconocimiento y realización personal, o bien convertirse en un factor tóxico de alienación, desgaste emocional y enfermedad mental cuando la racionalidad organizacional reduce al individuo a un mero recurso productivo.
Es precisamente en este punto donde se articula la cuestión de la salud y la enfermedad mental. La categoría de "explotación del semejante" puede pensarse no desde una filosofía de la conciencia —que presupone un sujeto plenamente autónomo—, sino desde las corrientes críticas que han mostrado su descentramiento.
El psicoanálisis ha insistido en que el sujeto no coincide consigo mismo, sino que está atravesado por determinaciones inconscientes y por demandas que no controla plenamente. En diálogo con esta perspectiva, la analítica del poder desarrollada por autores como Michel Foucault o Byung-Chul Han muestra cómo los dispositivos empresariales producen formas específicas de subjetividad.
Desde este marco, la explotación no se reduce a una apropiación externa del trabajo, sino que opera como una captura de la energía psíquica, del deseo y de la disponibilidad subjetiva. La exigencia deja de experimentarse como una imposición externa y se transforma en autoexigencia.
En el siglo XX, los desarrollos en torno a la Organización Científica del Trabajo, impulsada por el Ingeniero Frederick Winslow Taylor, marcó un momento decisivo en la racionalización del gesto productivo. Sin embargo, en la economía contemporánea la gestión ya no se limita a organizar el trabajo, sino que se extiende a la administración de la motivación, el compromiso y la propia subjetividad.
Lo siniestro emerge cuando el sujeto advierte que participa activamente en su propia sujeción. La explotación deja entonces de presentarse como una coerción externa orientada a garantizar la subsistencia para interiorizarse bajo la forma de la autoexigencia.
En ese movimiento, el sujeto se constituye insconcientemente en gestor, vigilante y ejecutor de su propia autoexplotación.
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ILLEX
Illex es la grieta.
Donde el sentido se cierra,
algo queda fuera.
No es ley:
es resto.
El sujeto emerge
donde el discurso falla.
cf
Christina Maslach (1946– )
«El burnout es una respuesta prolongada a estresores emocionales e interpersonales crónicos en el trabajo.»
(cf. The Truth About Burnout, 1997)
Robert Karasek (1940– )
«La combinación de altas demandas y bajo control constituye una de las principales fuentes de tensión laboral.»
(cf. Job Demands, Job Decision Latitude..., 1979)
Johannes Siegrist (1949– )
«El desequilibrio entre esfuerzo y recompensa deteriora la salud física y mental del trabajador.»
(cf. Effort–Reward Imbalance at Work, 1996)
Christophe Dejours (1949– )
«El sufrimiento en el trabajo no es una excepción.»
(cf. La banalisation de l'injustice sociale, 1998)
Christophe Dejours (1949– )
«La injusticia puede llegar a hacerse banal.»
(cf. La banalisation de l'injustice sociale, 1998)
Christophe Dejours (1949– )
«El miedo es un poderoso instrumento de gestión.»
(cf. La banalisation de l'injustice sociale, 1998)
Christophe Dejours (1949– )
«El silencio también puede convertirse en una forma de cooperación.»
(cf. La banalisation de l'injustice sociale, 1998)
John Rawls (1921–2002)
«Las desigualdades económicas sólo son aceptables si benefician a los menos favorecidos.»
(cf. Teoría de la justicia, 1971)
Christophe Dejours (1949– )
La banalización de la injusticia comienza cuando el sufrimiento ajeno deja de provocar indignación y pasa a considerarse un costo normal de la organización del trabajo.
(Síntesis de La banalisation de l'injustice sociale, 1998)
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Recursos inhumanos
Pierre Lemaitre
La novela y su adaptación televisiva muestran cómo el mundo laboral puede convertir a las personas en simples recursos productivos. Alain Delambre, un profesional desempleado, es sometido a procesos de selección donde la manipulación psicológica y la competencia reemplazan al reconocimiento de la dignidad humana.
La obra cuestiona una gestión de Recursos Humanos orientada exclusivamente por la eficiencia y el beneficio económico. El trabajo deja de ser un ámbito de realización personal para transformarse en un espacio de incertidumbre, presión y sufrimiento psíquico.
Pierre Lemaitre advierte que una organización que olvida a la persona termina deshumanizando tanto a quienes excluye como a quienes permanecen dentro del sistema.
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Lo tóxico del trabajo |
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Relaciones de producción |
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Edgar H. Schein (1928–2023)
«La cultura organizacional determina la manera en que las personas perciben, piensan y sienten dentro de una organización.»
(cf. Organizational Culture and Leadership, 1985)
Organización Mundial de la Salud
«No hay salud sin salud mental.»
(OMS, lema institucional sobre salud mental)
Viktor E. Frankl (1905–1997)
«El hombre necesita no sólo un trabajo para vivir, sino un sentido por el cual vivir.»
(cf. El hombre en busca de sentido, 1946)
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